Lo mejor de Sarrià – Sant Gervasi: la parte noble de Barcelona

 

La exclusividad en Barcelona reside en Sarrià y Sant Gervasi, pero también residen en estos barrios nobles de Barcelona la tradición, monumentalidad, cultura e historia que lo convierten en patrimonio vivo de la ciudad más allá de casas elegantes y boutiques de renombre.

monumentos sarria sant gervasiSarrià – Sant Gervasi: la parte noble de Barcelona

Un rincón de Barcelona que si bien se aleja de los circuitos más turísticos (y en ello reside gran parte de su encanto), por no desmerecer no le falta ni una de las más peculiares obras de Gaudí que hacen que aquellos que disfruten de un pisos de alquiler en Sant Gervasi o en Sarrià no sólo disfruten de Barcelona, sino de un rincón donde se detiene el tiempo y donde no falta de nada para vivir como reyes.

Imagen: Wikipedia 

La calle Major de Sarrià

Comenzamos esta ruta por la Barcelona introspectiva a través de la calle más peculiar y auténtica del barrio de Sarrià. Su calle mayor, a la altura de cualquier otra que atraviese un elegante municipio por mucho que nos encontremos en una gran ciudad, es el ejemplo más representativo de lo que supone un barrio que fue villa y que aún conserva ese legado.

Entre sus calles nos encontraremos con plazas que aún sirven de reunión para sus vecinos, establecimientos que ni tan siquiera se ven forzados a competir con grandes superficies, una iglesia labrada en piedra culminando su trazado final y, las que según cuentan las voces más expertas, son las mejores patatas bravas de toda la ciudad.

El Mercado de Sarrià

Hemos visitado su iglesia, ahora nos queda su mercado para empaparnos del folclore más popular que da vida a un barrio de tradición. Entre su mercado encontraremos puestos de comida que se alejan del prototipo de “barrio rico” y nos devuelve a esa Sarrià de finales de s.XIX, cuando aún no formaba parte de Barcelona.

Justo en uno de los callejones que dan a su lateral, en la cara que mira al Collserola, nos encontraremos con uno de los rincones escondidos más encantadores de toda la ciudad: la plaza de Sant Gaietà. Un oasis repleto de macetas donde se respira encanto sureño al más puro estilo de patio cordobés.

La Torre Bellesguard

Adentrándonos en la parte más exuberante de estos barrios, la que bordea el paseo de la Bonanova, encontramos ya a los pies del Tibidabo la que es una de las obras más escondidas de Gaudí: la torre Bellesguard.

Una edificación que se esconde entre la elegancia de sus edificios adyacentes, donde la pomposidad nunca deja de estar presente y cuyo elemento más característico es su torre puntiaguda que asoma para ofrecernos unas notables vistas de la ciudad.

CosmoCaixa

Seguimos en la parte alta, a los pies del Collserola, para visitar uno de los museos favoritos de los más pequeños y no tan pequeños: el CosmoCaixa.

Un museo interactivo donde la ciencia cobra vida entre genuinos experimentos, muestras y actividades que culminan con la joya de la corona: una reproducción de selva amazónica donde no falta la fauna y la flora típica de esta región a escala.

Avenida Tibidabo

La elegancia no tiene fin en este coqueto rincón de Barcelona. A las singulares mansiones genialmente retratadas en obras literarias como La Sombra del Viento, le acompañan atractivos como el encantador tranvía azul, que nos llevará desde la Plaza Kennedy (donde se encuentra un notable ejemplo de modernismo en el edificio Rotonda y un afamado y televisivo restaurante recientemente encumbrado con tres estrellas Michelín) hasta los accesos para encarar a pie el Tibidabo.

Entremedio joyas como los Jardines de la Tamarita, un auténtico submarino que nos recuerda que en esta ciudad se gestó el invento, la Villa Hispanoárabe o la torre Ignacio Portabella.

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