Historia de las llaves: 4.000 años protegiendo lo que más nos importa

4.000 años; esa es la edad que tienen las llaves. Son símbolo de poder, en tanto que nos permiten entrar a lugares restringidos, no aptos para cualquiera: San Pedro con sus llaves del cielo, las llaves maestras de las ciudades o la llave de la zona VIP de un club son fieles ejemplos de ello. Pero sobretodo, lo que transmiten es seguridad; saber que de ellas depende la integridad de aquello que más nos importa y de las personas que queremos.

Empezaron siendo de madera, de grandes dimensiones –se ha hallado una de hasta 1,2 metros, en unas ruinas de Irak- y en su origen, en el antiguo Egipto, servían para proteger las residencias de las personas de clase social más altas. Fueron los romanos y los griegos quienes las popularizaron: cualquiera las podía tener, para cerrar sus casas o cajas con pertenencias preciadas.

Precisamente por ese cambio de uso se crearon las llaves de metal, que permitían realizar piezas más pequeñas e igualmente exactas. El tallado de las llaves debía ser minucioso, para que los bombines que permiten el cierre de la puerta, se desplacen correctamente. Una herramienta que parecía simple pero sobre la cual descansaba una gran responsabilidad.

Por ello, y sabiendo el valor de lo que resguardaban, no tardaron en aparecer ladrones que superaron todas y cada una de las innovaciones e implementaciones en seguridad que se hicieron en las llaves. Desde el tipo de cerradura, hasta la llegada de la era digital, con las llaves electrónicas, las cerraduras con contraseña o, incluso, las puertas con detectores de huellas o retina.

No podemos engañarnos; nada es perfecto y toda puerta puede ser traspasada, pero no hay que ponerlo fácil a los que quieran entrar en nuestro espacio privado. Por ello es importante no escatimar en lo que a seguridad se refiere: siempre es más difícil entrar en una puerta blindada que en una simple; en una que tenga cerradura antibumping o invisible, que en una con cerradura clásica.

Por ello es imprescindible contar con un buen sistema de seguridad, pero también es importante que el profesional que vele por él, lo instale, cuide y repare sea de confianza. Porque no olvidemos que a ellos también les estamos dejando entrar en nuestras casas de alguna manera. Y para ello, Cerrajeros Barcelona es una opción segura.

Son discretos, rápidos y fiables: las 24 horas a disposición en la capital catalana. Elaboran presupuestos a domicilio sin compromiso, realizando un diagnóstico de seguridad fruto de su experiencia profesional.Cerrajería Barna 24H, además de instalar puertas blindadadas, dispone de la posibilidad de añadir más dispositivos de seguridad como bombines especiales antirrobo, mirillas digitales, cerradura con barras, cerraduras invisibles y electrónicas a la puerta blindada.

Después de todo, se desvela imprescindible contar con alguien que custodie las cerraduras que guardan aquello que más queremos. Porque, ¿a quién se le ocurre algo más importante que lo que se guarda bajo llave?

Sobre los servicios de Urgencia que ofrecen Cerrajeros Barcelona 24 horas
Los Cerrajeros Barcelona 24 horas de la cerrajería Barna trabajan en Barcelona ciudad y provincia. Realizan trabajos de cerrajería, tanto en domicilios como negocios, las 24 horas de los 365 días para proteger y prestar sus servicios, garantizando un precio siempre económico y proporcionando presupuestos sin compromiso para sus instalaciones.


RELATED POSTS